domingo, 11 de abril de 2010

Primer Capítulo: Buscando a los entrevistados


Tengo un par de nombres nuevos apuntados en la libreta verde que cargaba de un lado a otro cuando buscaba cinco invitados por día: tres para el programa estelar y dos para la tarde. Ahora está desordenada y con nombres y números de teléfono escritos al apuro en cualquier esquina de las hojas cuadriculadas.

Una vez tomados los datos de quienes tenía que entrevistar, salí. La emoción se conjugó con los nervios y el miedo. Era como salir a reportear por primera vez, aunque en realidad lo volví a hacer después de unos meses de letargo. Me pareció que salir a "periodistear" cada día, es como una primera vez: nunca sabes con lo que te vas a encontrar. Recordé mi primera salida, y se pareció mucho a esta porque a dónde iba, no tenía idea que tenía que hacer.

Bueno y entonces llego, y de ahi ¿Qué hago? ¿Dónde queda eso? ¿Por donde entro? ¿Por quién tengo que preguntar? ¿En dónde pregunto? ¿Y no será bravo ese señor?, o peor, ¿Y si me pregunta algo que no sé? ¿Y si me habla?

En esa ocasión, con esfero y hoja de papel en mano, tuve que ir en busca del director del programa de renovación del Registro Civil. Y fui así solita, pequeñita y llena de ignorancia. Como era de esperarse la "entrevista" duró no más de seis minutos, porque cuando dijo todo lo que tenía que decir, yo solo quería irme. Pero los años de la muy poca experiencia me acolitaron esta vez, y evitaron otra fugaz huída periodística.

Me fue bien, por así decirlo. Saqué una pregunta en el bus, porque en lugar de pensar en otras me preocupaba que al bajarme me iba a empapar. (Abril y los aguaceros). Otras dos preguntas estructuré mientras subía los siete pisos de un edificio que si tenía ascensor. Si, es que por los nervios no me percaté.

Y entré, averigué y lo encontré y pregunté. Sonrisitas van, muecas vienen. Un par de frases en la libreta verde, un comentario fuera de lugar, un "si sería interesante tratar este tema también", y el clásico "es que el Estado debería aportar más", y me fui. En la segunda entrevista fue algo similiar, pero me pasó algo que nunca me había ocurrido. Por hacerme la mega periodista y la dura, salí con un terrible dolor de cabeza.

Cuando están conversando con alguien y para que ese alguien no se sienta más que uno, siempre te recomiendan no bajarle nunca la mirada. Pero cuando ese alguien tampoco está dispuesto a bajarte su linda, desafiante, adulta y mareante mirada de ojos verdes, tus ojos también van a bailar. Si, pero por lo menos salí bien. Sólo que al llegar a mi casa me puse a buscar información sobre el láser, después del : "claro, como este es el año del láser, usted si sabía eso no?? (Silencio de tres segundos y vergüenza interna) Sí, por supuesto.

lunes, 8 de marzo de 2010

chocolate


Encerrada 'cual diablo en botella' comparo. Como si estuviera atrapada en un cuarto lleno de dulces de chocolate, y me dijeran que la única salida se activa si me los termino todos. Y no me gustan, desde pequeña, no se bien porque. Aunque me fascina el aroma del azúcar, prefiero los caramelos de varios colores, creo que tienen más diversión.

Y es como sucede: no es suficiente estar ahi. Es agradable ver tantos dulces juntos como nunca antes los había visto (pensando que eran especies únicas). Si, existen y ahí están en su mejor presentación. Pero están afuera, junto a mi puerta. Y quiero salir, porque es donde están los chicles, las gomitas, las paletas y los helados, y allá es donde quiero ir. Preciso estar ahi. Porque siempre quise, tengo, anhelo, necesito y debo.

Si hay que comerse los aburridos chocolates y debo aguardar hasta hartarme de ellos para poder irme, lo haré. No son amargos, solo que a mi no me gusta su color. Por algo deben gustar a tanto paladar, y han estado siglos en la imaginación. Si, tal cual, han estado siglos.

No es la mejor comparación, pero la paciencia hace que piense en lo que menos me agrada. Pero ya se están acabando, ya solo será cuestión de tiempo. De tiempo, tiempo, tiempo, tiempo.
Qué dicen que enamora, puede ser. Que entristece, pues si. Y todo esto fue a propósito del ferrero rocher que me comí. Me provocó nostalgia y tristeza, pero me hizo olvidar que requiero de paciencia, paciencia, paciencia.

Los años de ayer fueron dulces y hoy se extrañan. Esa melancolía que deja amarga la garganta está en medio de esa rutina diaria. Porque no fue fácil llegar al instante actual, aveces duelen un poquito más. Y eso aún me encanta. El olor al dulce de afuera penetra en mi nariz, y eso me impulsa a seguir, aunque no puedo evitar el miedo, y el recelo. Pero iré, escribiré, saldré, caminaré, esperaré, esperaré, esperaré.

¿Más chocolate? No gracias.

viernes, 12 de febrero de 2010

una pieza de ballet

Sala de ensayo (E. Degas)

Me acuerdo cuando me preguntaban más de una vez: ¿Qué quieres ser de grande? Y mi respuesta fue distinta con cada año adicional que cumplía: quería ser cantante, ayudar a la gente y curar a los enfermos, ser chef, empresaria, cajera del Supermaxi, madre de familia, bailarina de ballet, locutora de radio, profesora de inglés, guía turística, estrella de rock, arquitecta, escritora, como Marissa Sánchez, dueña de un museo, historiadora, veterinaria y periodista.


bailarina (E. Degas)


No eran aspiraciones; a esa edad los llamaba sueños. Por supuesto que hoy me provocan risa y algo de melancolía. Sueños cumplidos, ninguno. En proceso de, solo dos. En completo estado de frustación, tres. Arrepentidos, uno y medio. Todavía vigente y algo absurdo, uno. Y para recordar la energía con la que aún pienso en él, me remoto a Edgar Degas, y su obra.

Mi vida es una analogía autoconstruida con la danza y el ballet. Pasos largos, estilizados, decididos, aveces bruscos, sutiles, un poco técnicos, y un tanto fríos. Y la mirada, siempre atenta, con gotas de nostalgia.
Una vida que a Degas se le olvido pintar. Un año más, es como otra melodía más por danzar.

bailarinas azules (E. Degas)

domingo, 24 de enero de 2010

El extraño mundo de los sueños


Como muchos que he tenido, el de anoche casi no lo recuerdo. No me acuerdo como llegué ahí, o porque terminó cuando me quedé en ese lugar. Solo se que fue un sueño; un muy desconcertante sueño.

No soy de las que consulta el significado de los sueños cada vez que tengo uno. Aveces me resultan medios futuristas o a lo Nostradamus, pero igual no me agobian. Cuando tengo las ideas acumuladas en la cabeza, el sueño es más confuso. Cuando tengo un deseo o una aspiración, en el sueño lo cumplo, aunque aveces a medias. Porque no se si les ha pasado, pero cuando sueñas mientras estás a punto de levantarte, casi puedes controlarlos. Claro que al despertar, y volverse a dormir para verlos de nuevo, ya no están.

Hay muchas personas que les gusta la nota del misticismo, y averiguan constantemente el significado de los sueños. No lo hago no porque no me agrade, sino porque no tengo tiempo, y solo los olvido y ya. Pero si creo un poco en eso. El subconsciente humano es capaz de crear simbolismos increíbles mientras estamos dormidos. Y muy pocos se dan cuenta de eso, y ayer lo volví a comprobar.

Soñé con un lugar, un sitio que conocí hace casi un año. Un bonito parque al cuál prometí volver (y aún quiero). Era el mismo, donde suele estar y con la misma gente, pero fue terrorificamente distinto. Era denoche -como casi siempre en mis sueños-, y lo que menos parecía, era bonito. La atmósfera era triste y completamente desalentadora. Nada que ver con lo que yo presencié. Sin cambiar su estructura, estaba tan diferente, que ya no quería estar ahi. Los pocos pasos que di por sus alrededores, solo me provocaron ganas de llorar, y de regresar lo más pronto posible. Fue fatal.

Nada pareceía tener un poco de sentido hasta que ya desperté y empecé a atar cabos.

Debe estar diferente porque es así como está la situación ahora. Todavía quisiera ir de nuevo a ver la iglesia y el parque que fotografié como diez veces; pero se que no será lo mismo. Cuando fui el lugar estaba igual, pero había algo más que lo hacía lindo. Ese algo ya no está. Y si voy ahora talvez me pase lo mismo que en el sueño, y solo quiera volver.

La duda que aún me queda es la similitud de emociones. La tristeza que sentí cuando volví -soñando-, todavía no se me va. Eso ¿es coincidencia, o solo tengo un mal día? Y ¿ a alguien más le ha pasado?

viernes, 15 de enero de 2010

La protagonista que regresó a su novela

Rosal blanco, Vilma Raquel Fontana

No pertenece al hoy ni al aquí. Es distinto e irreconocible. Es como una foto antigua. Recuerda los caminos y las grandes casas. El tiempo retrocedió y lo entiende y le agrada. Es un viejo lugar.

El día es gris: ni de mañana ni de noche. Tiene tintes claros de café. La luna parece acercarse. El sol se pierde entre algodones naranja. Finas gotas de agua caen sobre las piedras de lo que parece ser un calle.

Las vías están empolvadas, como en remodelación. Pero no. Es su forma y no había como arreglarlas. Tampoco hay mucha luz. Los destellos provienen de velas encendidas que se perciben por las ventanas empañadas de las casas.

Ella no sabe cuanto ha retrocedió, pero se siente increiblemente contenta. La ausencia de las comodidades se respira. Pero no le importa. De hecho, la alegran aún más. El olor de la pequeña ciudad también lo delata. No hay autos. Hay carrozas. Las pocas mujeres que caminan no van solas. Ninguna lleva puesto un blue jean ni gafas, ni botas. No existen. Nadie las crea aún. Pero viven felices, aunque no pareciera. Así de feliz como está ella, pese a no ser su sitio, a estar invadido. Y le encanta.

Las diferencias no tienen fin. No hay ruido, no hay motores, ni risas, ni apuros ni mucha gente. Hay silencios, timidez, prudencia e hipocrecías que se esconden bajo pesadas vestimentas. Un estilo de vida que le parece desconocido, porque apenas llegó. Aún así está segura que ya pasó por ahí. Y se empieza a dar cuenta.

Su alrededor es confuso y confortable. Es seguro. La ciudad es diminuta pero no necesita más espacio. Así está bien.

El paisaje tiene pinos, bosque, tierra y su casa. Si, tiene una casa. Si era lo que imaginaba, su hogar estará por allá, junto a las rosas blancas. Claro, si es cierto debe existir el un rosal blanco.

Y las rosas están ahí. Nunca se fueron. La que se fue era ella. El lugar estaba intacto y perfecto como siempre lo fue.

¿Porqué lo dejó? ¿Porqué nunca se quedó ah,í si es donde le gusta vivir? Si ahí debe quedarse. ¿Quién la trasladó a otro tiempo?

Si, fue alguien, y sospecha quién. El mismo que lo dibujó todo lo que ahora vuelve a tener. Él tiene el poder y el placer de crear ese, y miles de escenarios. De ponerla donde él guste. De darle sentimientos, movimientos, instintos, deseos. Es su historia. Él escribe y ella solo está en su memoria.

Ella le suplica que no la saque de ahí. Le dice: Por favor escribe, continúa, y cuenta más historias sobre mi. Dilo todo, pero ya no me borres de aquí.
Él dijo si.

miércoles, 13 de enero de 2010

Radios comunitarias sin dueños ni esperanzas


Ya ya, tomen para que no se enojen... O mejor: Se me chispoteó con el cierre de la radio, así que tengan, las paces ¿si? Ese pequeño regalito de nada mas y nada menos que 14 radios comunitarias, el Gobierno les dio como sus navidades atrasadas a los indígenas. Pero tal y como los ancestros les han dicho, ellos no creen en cucos, y peor en Papá Noel. Bueno, Papá Correa.

Y es que son sólo 14. Para que más. Pero a nuestro afamado compañerito se le olvida que sus buenos amigos no lo pueden ver ni en pintura. Y sinceramente le veo un poco difícil que acepten su presente de buena gana. Para muestra un botón: Ya anunciaron un próximo levantamiento como símbolo de protesta por el cierre de La Voz de Arutam, una radio de la Amazonía.

Muchos apasionados con la radio -incluyéndome-, seguimos con la mirada al cielo rogando una equitativa repartición de frecuencias en el Ecuador, pero a este paso... Parecía que las súplicas fueron escuchadas, pero o se equivocaron de aspirantes o de intenciones. Claro, la intención está muy clara, pero ¿y los demás?

No estoy en contra de las radios comunitarias, ni digo que la radio sea un medio con el que se puede lucrar. Si así fuera no les estaría contando mi indignación. El periodismo comunitario debe nacer de la esencia de su pueblo, para que el mismo se ayude a encontrar soluciones a sus necesidades. Es el espacio para que se expresen y den a conocer lo que no se ha dicho de ellos, y no para que les den un espacio más de propaganda gobiernista. Porque eso va a pasar.

La radio no debe ser solo de los periodistas o los frustados radiodifusores como yo. Debe ser de la gente, pero de la gente que en verdad la quiere. De ahí mismo nacen los sueños de ser periodista. Pero ni esa le salió al Correita. Hay!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Por fin de año: lo que no cambia

Marie France Porta, fotográfa y escritora
Un año más de rostros conocidos, de saludos protocolarios, de apretones de manos obligados, de sonrisas impávidas, de gente, de ajetreos, de agendas, de oficinas nuevas, de medios mediocres, de esto y de aquello. Un año más de extraños y ahora conocidos, de más buenos amigos, de contactos y de uno que otro enemigo (supongo).

Días en la universidad, reuniones para conocer , lecturas productivas y de basura sin sentido. Gente agradable y otros que no quisiera volver a ver; aún así, fue bueno. De todo lo malo que ví, logré entender que en el futuro quizá me encuentre con algo peor que eso, y es para lo que hay que estar preparados. Lo realmente fatal aún no llega, y lo extremadamente bueno tampoco.
Para no perder la costumbre, y como cada año, ingresé a un nuevo medio. En diciembre, por tercera vez. La tarea: recolectar lo positivo de los días que puede que tengan solo un poco más de lo mismo. Plantar las raíces en algún lugar fijo aún no lo veo posible; lo único cierto es que cada vez me voy convenciendo más de lo que en verdad quiero hacer. Aunque claro, probar de todo es bueno. Y siempre lo he dicho, todo con el fin de llenar la vida, o de hacerla más gordita como alguien dice por ahí.
En este año he tenido el agrado de ver muchas entrevistas, de hacer algunas, de recordar las que logré sacar al aire, de concretar y de asistir para buscar un trabajo. Lo que ya me pasó siempre se me hace más bonito de lo que es hoy, pero creo que sólo son los años que hacen que las cosas se vayan complicando. Y si me ha costado tanto hasta hoy, no me quiero imaginar como será el otro.
Para un ser humano es casi imposible no recordar su pasado, y extrañarlo. Aunque cada quién tiene su forma de hacerlo, muchos lo hacemos llorando o hablando. Hace poco recordé a quienes conocí y la nostalgia fue prácticamente inevitable. Todo ha sido muy bueno, y no puedo quejarme, aunque extrañe estar en un lugar o añore llegar pronto a donde quiero estar.
"La vida allá afuera es dura". Y ahora entiendo la tan trillada frase. de aquí en adelante todo será diferente, pero el pasado no cambiará, y siempre tendré esa oportunidad de volver a él cuando necesite volver a empezar. Le temo un poco a lo que vendrá, porque todo eso será distinto, pero las cosas que se quedan atrás, no se moverán. Si, es eso lo que no cambia, lo demás si. Por ahora continúo mi etapa de observación, aunque desde ya puedo decir que dentro del periodismo vivo, hay tanto que no se ha dicho. Pero para eso estamos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

sobre el respeto a los animales





La polémica sobre el respeto a los animales volvió a invadir la consciencia colectiva en estos últimos días. Las campañas en contra de eventos como las corridas de toros en otros países ya llevan años, y en muchos se han logrado cambios fundamentales. Aquí, pocos estamos en contra y por eso poco se ha conseguido.

No quisiera tomar este espacio libre para influenciar un cambio de opinión; es una convicción que si bien quieren aceptarla o negarla están en todo su derecho.

Cuando tenía algo más de seis años, mi papi me llevó a la plaza de toros. Después de eso, mi idea sobre la fiesta divertida dentro de la plaza cambió por completo. Pero obviamente no me manifesté tan como contra hasta cuando empecé a tener animales en mi casa.

Los seres humanos que razonamos deberíamos entender fácilmente que existen en el mundo otros seres vivos con los que convivimos. Y es más evidente que una gran parte de esos seres dependen de nosotros, de nuestro cuidado, de nuestra protección y afecto, si es que no quieren que lo llame cariño. No quisiera volverme romántica tampoco, pero si todos estamos compartiendo este pequeño mundo, la convivencia entre todos debería ser más armoniosa.

La otra parte del debate opina que las personas valemos más que los animales, y que deberíamos preocuparnos más por los que mueren en las guerras, que por los perros que son pisados por los autos. Y yo opino: ¿si yo defiendo a los animales, si los respeto, si los cuido y quiero, eso quiere decir que heche de menos a los humanos? ¿Tan mal están como para pensar que preferimos animales en lugar de vidas humanas? El respeto a la vida es igual para todas sus clases, y el hecho de comer carne no me hace menos respetuosa. Esas actitudes si me apenan, no tanto como las vidas que se pierden todos los días. TODO TIPO DE VIDAS.

Reprochamos el esclavismo, la tortura, la opresión, las guerras y el maltrato a los niños. ¿Y nos parece poca cosa el maltrato al animal? ¿Aquel ser que no puede hablarnos y quejarse del dolor que nosotros mismos les causamos; porque pensamos tontamente que están aquí para que nos obedezcan, complazcan, de estorbo o de adorno para una bonita familia? Ese pedazo de vida que moviendo la cola o sacando la lengua, ruega para que entendamos que tiene hambre, sed, frío, cansancio o dolor...

Mi papi, el mismo que me llevó hace 15 años a la plaza, aceptó su cambio y odia esa clase de "espectáculos" tanto como yo. Él también opina que la sociedad debe evolucionar, y con estos actos volvemos a retroceder. Mi mami -quién adora a los animales con toda su alma- opina que el conocimiento de una persona se mide con su respeto hacia los animales. Yo opino igual que ambos, y espero no ser los únicos. Porque me alegraría mucho saber que todavía hay personas sensibles, que lloran y les importan esas cosas. Que el mundo aún no ha eliminado esa valiosa cualidad que la mayoría perdió, y seguirá perdiendo si no logran entender. Mi respeto a quienes si lo hacen, y quieren a los animales, a quienes no, no.

¿El cambio no es posible? Que piensen así los pesimistas; solo que espero que así como seguimos retrocediendo no volvamos a la tortura medieval. Mi hermano opina que la postura, la actitud y el rechazo es la mejor forma de protestar, y también le apoyo. Algo para que les importe "la vida".



"El progreso moral y el desarrollo de una nación se puede medir en la forma de tratar a sus animales" Mahatma Gandhi

martes, 17 de noviembre de 2009

¿Qué hacer mientras regresa la luz?





Como si se volviera unos cuantos años atrás, Quito se empezó a apagar de dos a cinco horas diarias; unos sectores en el día y otros en la noche. Los apagones evidentemente se hicieron más visibles en la noche; la ciudad de la forma alargada se llenó de pequeñas manchitas negras a partir de las 19:00. Pero la suerte de la obscuridad no ha sido para muchos.

Desde que iniciaron los cortes de luz, mi casa no ha pasado por el síndrome de la falta de televisión y las luces apagadas. Sin embargo -y después de tanto desearlo-, se hizo la obscuridad. Sin pretender ser inhumana, estuve deseando ese momento desde hace algunos días, pero en mi casa nunca faltó la luz y el ruido hasta ayer.

Anhelaba la obscuridad porque pensé que era el mejor momento para la inspiración. Con papel en mano junto a dos velas aromáticas me senté en mi cuarto frente a mi espejo. Esperé una media hora y pensé de todo un poco, y lo que menos tuve fue ganas de escribir. Cuando me di cuenta que me estaba mintiendo, me puse a jugar con la cera caliente de las velas, y así pasé casi una hora.

Entendí que los cortes si pueden ser productivos, y sinteticé algunas de las cosas que se pueden hacer mientras la luz regresa:

1. Cantar: Ya sea en la cabeza, en silencio o a medio pulmón (al fin y al cabo en la casa hay mucho silencio, y no les vendría mal un poco de música ja ja)

2. Arreglar asuntos pendientes: Debido a mi ex trabajo y mi tesis, dejé de hacer muchas cosas que tenía y no realicé por falta de tiempo. A media luz arreglé los cajones, la ropa acumulada en el rincón, las cartas y la peinadora.

3. Proponerse cosas: Ya en mi cama en la típica postura de meditación con vista al tumbado, me prometí terminar en tiempos específicos ciertas cosas. Aunque parezca vanal, si me resultó.

4. Música: Nada mejor que escuchar con atención la letra de la canción que se tenía guardada en el celular, ipod, o cualquier cosa similar. Ayer hasta traté de identificar el uso de los instrumentos.

5. Recordar: Las cosas más lindas, más tristes, más anormales y bochornosas me vinieron a la mente ayer; no se si les pase como a mí, pero en silencio hasta casi escuché las voces. Siempre es grato recordar.

6. Las velas: De hecho, fue mi mejor pasatiempo.

De haber tenido saldo en mi celular, mínimo y me ponía a hablar cuál cabina pública con cualquiera que también tuviera ganas de hablar o que tampoco tenga luz. De haber tenido inspiración, hubiese escrito poemas muy tristes, y al acordarme hubiése llorado y se me arruinaba la noche, y los párpados. De haber podido comer golosinas, hubiése acabado con la alacena. (Todavía me duelen mis encías sin muelitas). De haber tenido más obscuridad, la tira de cera aplastada fuera como de 30cm.

Cuando regresó la luz me di cuenta que el tiempo fue muy corto para algo tan anhelado. Lo más entretenido fue salir al balcón y ver que a las once, las manchitas negras se prendieron de la nada. De seguro alguien más aprovechó mejor la obscuridad y el silencio. Espero poder lograrlo la próxima vez, si es que aun no llueve.

lunes, 19 de octubre de 2009

Barack Obama: la paz sea con ustedes

Fotografía: www.xavierpita.es
Usualmente se entrega un Premio Nóbel de la Paz a una persona cuyos esfuerzos por el bienestar humano son inigualables. Pero en esta ocasión -y sin juzgar al tan honorable comité-, parece que se les fue la mano con la elección. ¿Mucha persona para el premio? o ¿Mucho premio para esta persona?
Que ha traido mensajes de paz, que su posición en contra de la guerra, que demócrata, buenos discursos que el anticristo, etc. etc., pero ¿Nóbel? y de la paz. No tengo la intención de juzgar al hombre, a su vida, sus logros, su pasado, su experiencia, sus cualidades y valores que indudablemente lo hicieron merecedor de tan importante cargo. Tampoco digo que ser presidente de Estados Unidos no tiene porque etiquetarlo como un tirano, malo, burócrata o Mr. Danger. Mal por él y su desafortunado pasado histórico de la Casa Blanca.
Pero me permití hacer una revisión de la historia de los premios Nóbel y me encontré con esto (gracias Wikipedia): "Este premio se otorga a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, LA ABOLICIÓN O REDUCCIÓN DE EJÉRCITOS EXISTENTES y la celebración y promoción de procesos de paz".
Luego, casi al instante, me enteré del envío que hizo el gran ganador de este año, de más tropas a territorios orientales, donde se ha mantenido una absurda guerra - y esto si me permito calificar- durante algunos años. El envío, según un diario argentino, se hizo en secreto. Claro para no levantar sospechas. Porque hay de San Obama que le quiten su nueva medalla; no sería nada bueno para el y su grandioso esfuerzo por la celebración y la promoción de procesos de paz. Para distraer se dijo que El Pentágono canceló el envío de 3.500 tropas a Irak. Claro, porque no les alcanzaba tantas para llevarlas a Afganistán. Pobrecitos, con tan buenas intenciones que tienen.
En fin, el secreto para ganarse un premio de tal magnitud en estos días al parecer sigue siendo difícil. Ahora hay que ser por lo bajo un presidente, tener excelentes intenciones de velar por la paz y tener el presupuesto para enviar miles de soldados para tirar a matar. ¿Candidatos posibles? Dinero y poder tienen muchos, y se me viene un nombre a la cabeza; y que no nos sorprenda que para el otro año el Papa se gane su papelito, con tan buenas intenciones que tiene el hombre. Amen.