martes, 9 de junio de 2009

Leyendas del rock: el legado de los incomprendidos


Dirán que fue la época, que el reciente concepto de liberación mal entendido o hasta le hecharán la culpa a uno de esos políticos que no le hicieron ningún bien a la sociedad. En fin, música como la que se escuchó en sus notas, voces o melodías, de seguro no volverá a escucharse jamás sobre un escenario.

Millones de fanáticos alrededor del mundo y seguidores de la buena música, intentan olvidar sus trágicos finales. Y aunque se hayan convertido en el ejemplo de lo que el sexo, alcohol y rock pueden hacer, sus canciones se conviertieron en todo un ícono de inspiración universal.

Unos tomaron la decisión por si mísmos -presas de la depresión y los estimulantes-, porque no encontraron la felicidad en los sonidos de una guitarra eléctrica. En cambio otros, dieron a entender al mundo que la música era lo único que necesitaban para vivir; aunque para quienes acabaron con sus vidas, ellos no debían existir.

Buenos, malos, locos, psicóticos o drogadíctos, nadie les quita que fueron excelentes músicos. Y puede que haya sido por su muerte, pero su desaparición hizo que sus canciones deban ser escuchadas de principio a fin.






viernes, 5 de junio de 2009

05 de junio: La única revolución del Ecuador


Fue en 1895 exactamente, en la ciudad de Guayaquil particularmente. Una vez consolidada la Revolución Liberal, encabezada por el ex presidente Eloy Alfaro, el rumbo de nuestro país tomó el camino de la razón. Si no hubiese sucedido por la perseverencia del Viejo Luchador y quienes creyeron en su causa, el laicismo hubiese sido un cuento de niños.

Para quienes no lo sabían (lectores de otros países), el Ecuador también tuvo su pasado negro, mas o menos parecido al medioevo, cuando la Iglesia regía la moral de la sociedad. Teníamos estampado el nombre de "conservadores", porque un grupo de monjitas y monjes, tenían la potestad de educar, basándose en la palabra de Dios.

El laicismo y el conservadorismo desde aquella revolución -y por fortuna-, se divorciaron. Y de hecho, esta ha sido la única a la cual se le puede llamar de esta manera, porque el cambio no solo se ofreció, sino que fue el inicio de lo que podemos vivir hoy. ¿Y qué hay con la revolución ciudadana? Un nombre tentador como promesa política, pero una realidad que aún no está definida. Al menos no todavía. Les recomiendo investigar.


martes, 2 de junio de 2009

Conversando con un ladrón


Cuando salgo del trabajo a la hora rutinaria, minutos antes, minutos después, dejo la mente en blanco para asimilar todo lo que veo en el camino. El solo hecho de caminar un par de cuadras por el Centro Histórico, atravesando vendedores, policías, palomas y jubilados, ya es una experiencia. Y claro, cada día se ven cosas distintas y como toda curiosa, una conversación particular me llamó tanto la atención en mi viaje habitual, que hasta retiré uno de mis audífonos para oír con claridad.

Fue en el bus. Al subirme siempre chequeo con una vista fugaz un asiento seguro (entiéndase por este un puesto adelante y junto al pasillo). Cuando ya lo encuentro, reviso en un par de segundos a quien está sentado cerca de donde yo estaré. Esa persona no debe levantar la más mínima sospecha.

Ese jueves subí, lo vi, y me senté en el puesto que estaba delante de él. Lo dejé solo. Como me lo supuse ninguno de los pasajeros siguientes se atrevió a sentarse junto a él, excepto uno. El señor con apariencia de cincuentón se posó junto a él y abrió la ventana. Mientras oía una canción de Viuda Negra a todo volumen, ya habían comenzado la conversación, y me la perdí.

Al captar el intercambio de voces, con sorpresa y un poco de miedo, intenté concentrarme en lo que decían en lugar de cantar en mi mente. Estaba preguntándole su edad, más bien intentando adivinar porque él, apenas y podía pronunciar las palabras. Estaba ebrio.

- "Debes tener 15 o 16 años, si tienes cara de guaguito", le dijo el señor. "Cuando uno tiene esa edad se cree dueño del mundo, que todo lo puede hacer, y que nada le va a pasar; que nadie le va a hacer daño", continuó diciéndole.

- "Tengo 17 brother... es que tu no sabes lo que ha sido mi vida, si tu supieras... es que yo ya no se que hacer con mi vida... yo he sufrido muchas cosas, si sabes?

Su acento era similar al de los cantantes improvisados que se suben a los buses a jurar que se han regenerado, y piden un par de monedas por el nombre de Dios. Su aliento se olía hasta donde yo estaba, e inevitablemente empecé a asustarme.

- "Para todo hay una solución en la vida", le dijo el hombre. "Porque no buscas un trabajo, algo que hacer en lugar de estar tomando". A esas palabras solo me imaginé una cosa: un pastor que quería transformar la vida de todos con quienes se encontraba en su camino, pero luego yo misma descarté esa idea.

- "Yo he trabajado toda mi vida brother... desde que tenía cinco años trabajaba en una bodega cargando costales de papas, ¿si sabes? Eso era duro. Yo no conozco a mi papá, no tengo mamá y siempre trabajé... pero ya a esta edad a nadie lo quiere, todos piensan mal, ¿si sabes? Ya no puedo ni trabajar".

- Y si ya no trabajas, ¿de dónde sacaste esos zapatos?, le preguntó el hombre. "Esos deben estar costando más de treinta dólares... Haber, ¿de dónde sacaste'"

- "Ya si a uno no le quieren dar trabajo debe buscar las cosas pues brother... si no dime tu ¿cóomo uno vive? ¿Cómo compro de eso para olvidarme que debo vivir, haber? Le toca salir a la calle pues brother... Ahí está todo".

Me sentí la más incómoda de las curiosas. Un frío helado pasó por mi nuca como si estuviese sintiendo el aire que salía de las bocas de los interlocutores que estaban tras de mi. Lo presentí, y me imagino que el señor también: Nos podía robar.

- "A mi me tocado comer de la verde y la madura brother, por eso ya no se que hacer, no se ni que hacer con lo que le quito a alguien si sabes? Al otro día todo vuelve a ser igual. Estamos solos mi brother, si sabes?"

Sin saber el porque del todo, me tranquilicé en un instante. Para el resto de pasajeros, no había nada anormal, cada uno veía a sus ventanas sin saber lo que pasaba, al menos lo fingieron muy bien. Y la conversación terminó. Espere casi un minuto antes de ponerme el audífono de nuevo, pero no, se callaron. En cinco minutos me quedé en blanco, estática, seria. La canción de Viuda Negra ya había terminado, y sonaba una muy bajita en inglés.

A pocos minutos de llegar a mi destino, él se bajó. Yo me quedé ahí, asimilando y oyendo Killing me softly, que también estaba por terminar.





viernes, 29 de mayo de 2009

La música inspirada por la libertad y el amor

Elenco del Coro Amaranto

El escenario iluminado escasamente por una tenue luz azul, se apagó al tiempo que un intenso sonido perturbador de un canto coral, inundó el ambiente. Sobre la tarima envuelta en tules blancos no aparecieron los dueños de las voces que cantaban ¡fuego, fuego, fuego! Los cantantes caminaban lentamente desde una esquina, y fueron marchando por un lado sin dejar de cantar.

Los espectadores que acudieron la noche de ayer al Palacio de Cristal del Centro Cultural Itchimbía, movían su cabeza alternando la mirada entre la tarima central y el costado izquierdo. Por esa esquina aparecieron los miembros del coro Amaranto, participantes de la puesta en escena “La quiero a morir”, de Martha Ormaza, creadora y protagonista de la obra.

“Soy la libertad, la que nadie me poseerá”, recitaba la actriz principal quien vestida entera de blanco, encarnó a la libertad enamorada de un soldado, el segundo personaje de la puesta en escena. Mientras la pareja caminaba de un lado a otro, el coro no dejaba de entonar melodías a cada una de las escenas.

La música escasa en sonidos incidentales, jugó parte fundamental en la obra de romance épico. Nueve cantantes y tres músicos pusieron el toque especial al amor idealista del soldado que sueña con tener a la libertad. “El papel de la música es fundamental. Yo me atrevo a decir que el coro y la música son los protagonista de la obra”, señaló Ormaza.

Luego de pisar los tablones, el soldado desaparece en medio de la multitud de espectadores. A los cánticos tristes del coro, reaparece casi herido dispuesto a dar la vida por la libertad. “Él está convencido de sus ideales, de la libertad, pero ella trata de convencerla de no enamorarse porque no es más que eso: un ideal”; agregó su creadora, quien afirmó haber escrito la obra en tres noches.

Para cada escena los cantantes del coro que llevaban puesto un antifaz negro, intentaban complementar un escenario remontando a la época de 1800. Cuando el soldado salió con espada en mano a otra de las esquinas del lugar, el compás de unos tambores agregó misterio a la búsqueda de aquel ideal. “Lo único que él quiere y obsesiona es la libertad”, dijo Juan José Gatto, quien interpretó su papel.

Dentro de la misma obra y sin dejar nunca su propósito esencial, el soldado va asumiendo otros papeles. Así como es amante, es niño mientras juega a la rayuela con la libertad; y para cada actuación el coro compone un ambiente. “La obra está basada en la técnica del teatro de la fragmentación por lo que cambian las escenas, y en este caso la música es como el soldado: tiene cosas medibles y todo ello es fantástico”.

“La música pone el entorno dependiendo de cada escena: en la guerra, el deseo, la lucha y la ternura" , aseguró Mercedes Landeta una de las coristas. Cada sonido acompañado de un conjunto de voces, el palo de lluvia o el tambor, fue fugaz en cada cambio de escena. “La música es algo efímero, como la libertad, porque nadie la tiene por entero”.

El sonido del tambor parece cambiar el sentido a las palabras de amor de la libertad. “Felices los amados y los que pueden presidir del amor”, decía ella triste e iluminada de blanco. “Es una obra musical en la que se ha marcado un sonido bárroco”, aseguró Ramón Nunura, el encargado del montaje, la iluminación y la percusión. “La música se fue construyendo con la obra en un largo proceso”.

Cada movimiento y discurso pretendió generar una reflexión filosófica sobre el amor y los ideales. Con los brazos estirados, la libertad pide al soldado un sinfín de besos al sonido romántico del coro, pero quién se llamó héroe, le da las espaldas.

Para Cecilia Saa de 56 años, la obra de amor fue hermosa. “Hay que perdurar el amor y la libertad. Es importante rescatar valores antiguos, en especial el amor y más que todo en juegos simples como lo hicieron con la rayuela”.

La conjugación de sonidos en medio de la actuación profundizó el entendimiento los actos. Estuardo Paredes de 21 años, afirmó que la combinación estuvo bien hecha. “Me pareció un buen trabajo al combinar la música y el teatro, quienes trataron de explicar la eterna lucha de la libertad que ha marcado muchas vivencias en América Latina”.

Luego de un partido de ajedrez con fichas enormes, el soldado desaparece en medio de la obscuridad. Mientras que la libertad es acechada por los coristas de antifaces negros, el retorno persistente del tambor fue anunciando el trágico final.

Esta es la primera obra que se presenta en el pabellón, la parte alta del Centro Cultural Itchimbía, según María Fernanda Ludeco, su administradora. “Ayudamos a la gente que como Martha Ormaza dirige, crea y actúa su propia proyecto y puesta en escena”.

- La función se presentará en otras dos funciones hoy y mañana. La entrada es libre.

lunes, 25 de mayo de 2009

La herencia de Jesús


Las cadenas en Internet no son los únicos mensajes que dejó Jesús antes, durante y después de su muerte. Ni tampoco los largos sermones del párroco de la iglesia del barrio, sirvieron para que la sociedad con el libre albedrío, interpretara cada una de las enseñanzas que dejó. Y es que a los humanos se les ocurre cada cosa, y ahora se justifica todo en nombre de Jesús.
Otro ejemplo de ello es algo que presencié hace una semana; una escena que me pareció muy familiar. Esperando el bus frente a la Plaza Grande en el Centro Histórico, un grupo de trabajadores protestaba a las afueras del Municipio. Las pancartas y los gritos del típico "el pueblo unido jamás será vencido" no fue lo único que llamaba la atención. Tres de los manifestantes se pararon sobre un palo de madera con los brazos estirados. Su objetivo -si ese era-, consistía utilizar la crucifixión como señal de protesta.

Sobre lo de la protesta no tengo mucho que decir, no estoy en contra de ella, y de hecho me parece saludable en un lugar como este, sin exageraciones obviamente. Pero sobre las formas que tiene la gente de reclamar, estoy en desacuerdo de mucho. Si hay un fin de por medio, creo yo que lo más importante es expresarlo claro y punto. No es preciso armar un show e imitando cosas que se han repetido tanto, que se han vuelto comunes. Lo que una vez pasó, pasó, y no tiene que repetirse por el solo hecho de causar pena, compasión o mucho menos reflexión.

Si fuéramos más inteligentes, de seguro encontraríamos métodos mejores que nada tengan que ver con Jesús; creíble para muchos o no, su ejemplo no debería imitarse para parecerse más a él. Al menos en ningún evangelio dice: "Haced todos lo mismo que hago yo". Digo. No les entiendo.

martes, 19 de mayo de 2009

Mario Benedetti: en memoria de un soñador menos

1920 - 2009
El mundo de los poetas, locos y demás curiosos, recitaron por última vez las últimas rimas del poeta uruguayo que a los 88 años se despidió del universo de la prosa y el verso. En Montevideo inició el lunes pasado, el velorio de Benedetti acompañado de decenas de seguidores, aficionados poetas y ex amigos.

El poeta murió el domingo 17 de mayo por la tarde en su casa. Su obra fue criticada por muchos quienes dicen llamarse expertos en el arte literario. Su poesía 'popular' recorrió las historias de miles de parejas que encontraban entre sus líneas, una descripción de la historia de su vida. Fue autor de cerca de 80 libros de prosa y poesía. Integró también el grupo de escritores uruguayos conocido como "Generación del 45", junto a Juan Carlos Onetti.

Y bueno o no, la partida de un poeta es igual de triste que el más meláncólico de los poemas. Un viejo amigo de él y de este arte -Víctor Heredia-, Benedetti orientaba la locura. “Cuando nos sentíamos un poco desorientados, buceábamos en maestros como él, o como Pablo Neruda... Fueron talentos que, de un modo u otro se fueron transformando en nuestros amigos”.

Simple pero no sencillo; es casi como se puede calificar su poesía, que siempre será de entre todas, una de mis favoritas. Les comparto el que para mí, es el más perfecto de sus poemas:
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento
apenas como laguna
insomne con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde inmóvil
y paciente conforme
con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme

domingo, 17 de mayo de 2009

Monserrath Astudillo: entre el teatro y la televisión


La espontaneidad que refleja en sus interpretaciones tanto en teatro como en televisión, se nota al instante. Con 34 años, Monserrath Astudillo no parece sobrepasar los 20. La actriz nacida en Cuenca, aparte de estudiar actuación desde los 18 años y formar parte del grupo del Teatro Malayerba, estudió también Comunicación. Muchos la recuerdan en famosas comedias como Las Zuquillo, El secreto de Toño Palomino y No Te Aburras. Aquí, un poquito de su expericiencia.

¿Qué es lo que más te gusta de la actuación?

Que puedo vivir todos los sueños que talvez una persona quiere tener, cumplir con varios roles. De pronto a mi me toca ser azafata, cocinera y de miles de papales, entonces vivo realmente todos esos personajes a la vez sin perder mi propio ser. Puedo jugar.

¿Prefieres el teatro o la televisión? ¿Cuál es la diferencia?

Me gusta todo lo que tenga que ver con la actuación, no desmerezco a ninguna de las dos.
Tal vez mas el teatro porque la creación es más libre y uno es el dueño de sus propias creaciones. En la televisión hay que atenerse a los requerimientos del canal o del programa, lo bueno es que es un medio masivo y puedes llegar a mucha más gente. El teatro es un espacio más reducido pero es mucho más intenso: en la tv puedes decir corte y se puede repetir, pero en el teatro lo que viviste no lo repites nunca más. En la televisión es efímero.

¿Cuál fue el primer personaje que tuviste que interpretar?

De los que me acuerdo, en la universidad. Cuando hicimos una obra que se llamaba “el lado obscuro de los objetos”. Ahí yo era como la dueña de casa y los objetos me atacaban.

Y Monserrat se ha parecido a uno de ellos?

Yo creo que todos los personajes de ley se parecen a uno, porque uno es el que le presta la vida a los personajes y se acercan desde la realidad de uno, entonces nunca puedes ser diferente a ti mismo; le prestas tus sentimientos al personaje, unos mas distanciados de otros. Por ejemplo, cuando sientes ira puedes prestarle mas a un personaje que sea violento, pero si es chistoso o gracioso y se acerca mucho a tu personalidad, desde luego que se parecen mucho.

¿Ha sido fácil para ti hacer comedia?

No (risas). Es lo más difícil. Yo he hecho de todo tipo de géneros, me gusta indagar en muchas cosas. Creo que es innato en mi, tengo más tendencia a la comedia, pero no significa que no soy capaz de hacer otras cosas; pero es dificilísimo porque si no eres buen humorista no logras el objetivo que es que la gente se identifique con una realidad, y se ría de su propia realidad y es difícil para mi punto de vista. Hay que ser super natural, espontáneo y tener mucha chispa para llegar al público.

¿Cómo haces en esos días que no tienes un buen ánimo y te toca hacer reir?
Creo que como he estudiado teatro tengo experiencia en eso, creo que estoy capacitada para eso. Como dice mucha gente: la función debe continuar. Puedes tener un problema grande, pero la capacidad del actor de distanciarse de la persona que eres cotidianamente, ahí esta el trabajo del actor. Poder diferenciarse del personaje y de la actuación y más bien transformar esa energía en el escenario.

Por ejemplo el papel de “La Lucha”; se parece a Monserrath?

Si de ley. Porque es cuencana; yo le preste a ese personaje muchas cosas como el lenguaje verbal y expresivo. Es bastante cercana a mi, no tanto por la inocencia o la ingenuidad del personaje, sino esa necesidad de seguir siendo niña, de jugar. Aunque adaptarme al personaje si me costó porque a mi me lanzaron al ring. No hice la obra y no tenia idea como era bien la situación. Me fui identificando con el personaje en el trayecto de la comedia. Me costó al principio, después ya encontré muchas cosas de las que yo estoy llena, sobre todo el poder jugar. Me encantó ser niña otra vez. Creo que a todo el mundo le daría ganas de ser espontáneo, ser niño.

¿Cómo le haces para que no se note tu acento cuencano
cuando interpretas otros personajes?

Eso es cuestión del actor. Tienes que saber un montón de cosas porque el primer conocimiento que debe tener un actor es de su propio cuerpo y su respiración; de las entonaciones. Yo soy locutora también y ahí también te imponen una voz, entonces me ha ayudado un montón.

¿Te gustaría que la gente te recuerde como una actriz de comedia, o quisieras incursionar en otros ámbitos?

Si me gustaría hacer otras cosas, es más he hecho otras cosas a más de lo que la mayoría de la gente conoce. Fueron cosas pequeñitas, y por eso no me reconocían y no fueron comedia precisamente. Pero obviamente la gente se queda con un código en la cabezay te identifica con algo. Pero la versatilidad que considero que tengo quisiera que se refleje en otras cosas, como salir en un película de malása (risas) o algo que sea un reto.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La cocaína está en los aires de Madrid




- La investigación asegura que la contaminación no afecta a la salud ni a largo plazo
- En Barcelona se detectaron significantes niveles de heroína
- España es el país que presenta los índices más altos en relación a otros países europeos

Una investigación científica comprobó la presencia de drogas en suspensión en las ciudades españolas de Madrid y Barcelona. El diagnóstico comprobó la existencia de componentes de hasta siete tipos de drogas que son: cocaína, anfetaminas, opiáceos, cannabinoides y ácido lisérgico.

Esta nota se encuentra ampliada en el diario español El Mundo. Así que para los que se quejaban de los altos precios, ya tienen una razón más para emigrar al país favorito de muchos ecuatorianos.

lunes, 4 de mayo de 2009

El cine esquiva las restricciones del Vaticano


El estreno mundial de la película Ángeles y Demonios del director norteamericano Ron Howard, se llevará a cabo hoy 04 de mayo. El rodaje también se estrenará en Italia y el Vaticano pese a las restricciones de La Santa Sede católica, quien prohibió la utilización de imágenes del Vaticano para la película de Hollywood. Los creadores montaron imágenes computarizadas del lugar para varios escenarios que aparecen en la película.

El actor Tom Hanks, protagonista del film, se disfrazó de turista para ingresar a las mediaciones de San Pedro y tomar fotografías de los alrededores; imágenes que sirvieron de base para la digitalización de las escenas. El protagonista de la obra de Dan Brown llamado Robert Langdon, consiguió así, cientos de fotografías para recrear el Vaticano para el largometraje.

Por su lado la Iglesia católica se negó a que la película fuera filmada en la Santa Sede o en cualquiera de los otros templos del pequeño estado, debido a la intensa polémica que desató el film y la novela anterior del mismo autor. El argumento del Código Da Vinci, pone en entredicho la descendencia de Jesús, y un posible matrimonio con María Magdalena. La historia motivó la ira de la jerarquía eclesiástica, calificada inlcuso como “una ofensa contra Dios”.


El filme se proyectará en la próxima edición del Festival de cine de Cannes.



Más sobre el tema:

- El director de Ángeles y Demonios acusa al Vaticano de impedir el rodaje

- Imágenes inéditas de la película

- Tom Hanks asiste al estreno de Ángeles y Demonios en Roma

martes, 28 de abril de 2009

Elecciones en el Ecuador: Relato de una media periodista en época electoral

Con esta ya van a ser tres las veces en las que tengo la oportunidad de estar en los medios, justo en una jornada electoral. Y digo que es tremenda la experiencia porque es el tiempo donde - como periodista profesional o amateur- ves y escuchas de todo un poco. Cosas que sirven y basura desechable.

La primera vez fue también mi primera experiencia como pasante de redacción; el medio era una página web y el país estaba por elegir a su nuevo presidente. Como cuando se tiene diez años, recuerdo muy bien cada hecho, pero no todo con exactitud. Por ejemplo me acuerdo claramente que visité mi primera sede política, y que veía entrar con tanta algarabía a decenas de personas, oficiales y curiosas. Unos se inscribían, y otros solo se detenían por segundos a mirar los gigantescos rostros fotografiados del candidato sonriente, mientras pasaban por la calle. Yo me quise limitar a ver como una más de ellos. Recuerdo me dieron dos o tres papeles en la entrada. Había gente vestida de verde fosforescente por todo lado.
En medio de ellos, vi un carro nuevo de color rojo, rodeado de propaganda de papel. Sin querer, ese día llevé a la Página Web mi primera primicia: se estaba rifando un vehículo que no constaba en el gasto electoral. La noticia solo me costó un dólar, que fue el precio que pagué por un boleto; pero lo perdí después. Y ni la primicia llevó el nombre de la pasante Andrea Medina.
Durante esos días palpé de cerca las propuestas de los candidatos, y me topé con la campaña política mientras reporteaba por las calles. De propuestas recuerdo pocas, y ninguna me convenció del todo. Puede que a la final haya sido por el boleto que extravié, pero voté por Rafael Correa. Y no le reprocho que no cumpla con la revolución ciudadana, sino que no me gané el carro.

Casi un año y medio después entré al mundo de la radio. Una con los pantalones bien puestos, pero los del gobierno, porque nunca tuvieron reparo de gritar que estaban del lado del presidente que me debe el auto. Aún así, la ideología “izquierdista” de esa emisora alimentó mi experiencia. En aquella ocasión, se elegirían los asambleístas que harían la Constitución. Y para diversidad de ideas, nada mejor que estar encargada de invitar a los candidatos para debatir en un programa. Escuché de todo. Ideas como aquellas que oí del otro lado del vidrio doble de la pequeña cabina de locución, no las olvidaré. Ocurrencias como las de obligar a que todo el país sea católico, o la inclusión de la pena de muerte, y el tan famoso voto de los jóvenes de 15 años.

En este lugar poco aprendí de credibilidad periodística, al tener que escoger por órdenes superiores, a aquellos candidatos que ni de chiste podían entrar. El más odiado fue obviamente la caterva del Lucio y su hermano Gilmar. Y eso que un día no me importó, le llamé, pero el mismo se negó. Claro que no me rendí e intenté con otro miembro del mismo partido; grandiosa idea que me costó una pésima cara del jefe, pero que luego hasta se olvidó. Ese programa tuvo mucho rating. Nadie me lo agradeció, pero no hacía falta porque el premio fue el de haberme salido con la mía aunque sea en una ocasión.

Y como se va a hablar de periodistas mediocres, si el mismo que los insulta no dudó en ponerse los verdes pantalones. Aunque de hecho eran las camisas. (O se compró cinco de las mismas o se ponía la misma toda la semana). Sin embargo también aprendí, y sin convencerme del todo voté inconscientemente por ellos mismos. No me deben nada, más bien gracias a la ganancia, dejaron un puesto vacío para lanzarme al estrellato frente a los micrófonos.

A punto de finalizar la carrera, se me presenta de nuevo la oportunidad de “cubrir” otras elecciones. Desde hace casi un mes, me volví la agenda humana de quienes pedían un espacio para una entrevista en una emisora quiteña. Esta no tiene la misma audiencia de la verde, pero es tradicionalmente buena. Como me dijo una profesora que me llamó en nombre de un candidato: es una buena escuela. Ella, así como todos, preguntaban por la Licenciada Medina.

Esta vez quería vengarme de la prohibición anterior porque tenía en mis manos a más de 50 nombres de candidatos con sus teléfonos respectivos. Pero de nuevo me limitaron: “A patito alto, patita rubia y Dr. Patito no puedes invitarles, nunca”. Intenté hacer caso omiso de la sutil sugerencia y armé debates entre verdaderos patitos, para que la audiencia trate de conocerlos. Con buenas o malas propuestas –más pésimas que buenas-, tuvieron su espacio, y de eso me sentí contenta. Pero aquí no se pusieron el pantalón verde, sino la falda rosada; la del guagua.

Y es más, me obligaron a que participe en el desfile, pese a que intenté negarme. “Ponlo en la agenda una vez por semana”. ¿Y la credibilidad periodística? Al carajo de nuevo, o no, al piso, cuando por el interés de vender publicidad, la gente se hartó de escuchar por cinco veces consecutivas al que juraba que iba a ganar. (De qué te ríes Correa?)

Se eligieron presidente, alcaldes, asambleístas y concejales. Y lo satisfactorio realmente ha sido el poder estar cerca de muchos candidatos; estrechando cerca de cincuenta manos, hablando con ellos, abriéndoles la puerta, o acompañándolos en el carro para una entrevista. Me ha servido más ese contacto humano, que el oír de nuevo el repertorio de propuestas vacías, acompañadas de ataques, y una que otra muestra de ignorancia. De entre tantos creo que un par de cosas me gustó, me pareció buena idea, pero tampoco me convenció.

De lo que si estoy convencida es que la capacitación sobre medios, ética y etc, etc, era completamente necesaria; ahora veo porque tanta insistencia. Y eso que solo han sido tres medios, y espero poder estar en unos cuantos más. La frustración de la niña buena que quiere hacer las cosas bien, persiste. Y también estoy convencida que no votaré por la falda rosadita, ni por el que me regaló un esfero, ni por el que me dijo gracias mija linda, ni por el que me recibió en su despacho con alegría, o la que llegó 20 minutos tarde y casi daña el día, o la que me cerró el teléfono porque ya no tenía más espacios para candidatos patitos, o por los coquetos que no se bastaron con mi mano para la despedida. A la final muchos me cayeron tan bien, que poco importaban sus propuestas con cuñas chistosas.

Pero al final de todo, la historia se volvió a repetir.
El día de las tan esperadas elecciones, un grupo ameno de periodistas tirados a la "izquierda" y la inexistencia de la tan afamada imparcialidad periodística, no dudo nada en celebrar a lo grande el triunfo de un candidato. Bufandas verdes, una botella de ron y tabacacos, inundaron la cabina en conjunto con la emoción de la ganancia que parecía pura conveniencia. Y ojalá así sea, y se vayan a la radio de Don Rafael Correa.


He hecho lo mejor que he podido, y espero no llegue el día en el que un candidato me convenza completamente, o me ponga la misma camiseta del medio. Aquí se dejan ver los que no sirven ni para convencer, ni para eso. Qué imagen ni que nada, todos bailan por la plata los votos y los bla bla bla que tanto hartan.